SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La historia se repite, un sacerdote acusado de abusar sexualmente de por lo menos un menor en La Vega.

Lo que supuestamente inició en un centro educativo que dirigía el religioso culminó en Argentina.

¿A quien acudió el adolescente y que respuestas obtuvo?

Ahora otros también alzan su voz.

De nuevo un sacerdote se ve acusado de hechos atroces: abuso sexual a por lo menos un menor, ahora adulto, sin embargo otros que también dicen ser víctimas ahora comienzan a alzar su voz, rompiendo su silencio en El Informe con relatos similares.

En esta ocasión, las agresiones sexuales y psicológicas, ocurrieron dentro de las paredes de uno de los centros educativos más reconocidos de la provincia La Vega, el Colegio Agustiniano, a manos del sacerdote, director del plantel en ese momento.

El expediente obtenido por El Informe confirma que aunque los hechos ocurrieron entre 2014 y 2015, y empleados del colegio tenían conocimiento, el religioso no fue separado del puesto hasta julio del pasado año, cuando las autoridades iniciaron las investigaciones.

Ahora un desistimiento, firmado bajo presión según el denunciante, amenaza con dejar los sucesos en el olvido.

El viaje a Argentina que rebozó la copa, provocando que el denunciante pidiera ayuda en 2015.

Yo le explico a ella lo que me había pasado y ella me dice si eso a ti te pasó es porque tu quieres que te pasara.

Cuantos empleados sabían, incluyendo un sacerdote y que respuesta le dio la congregación de los Agustinos?

Donde está Fray Miguel, que ha dicho ante  las acusaciones en su contra y que dicen las autoridades del colegio?

Si uno pudiera aportar algo para llegar a la verdad es lo que debe ser, pero solamente hacerse eco de rumores no es bueno ni positivo.

El primero de marzo se conocerá la apelación a la medida de coerción, tras el tribunal decir que no existen pruebas suficientes para imponer prisión preventiva contra el Fray.

De su lado, el Informe sicológico forense realizado a la víctima concluyó que su relato fue “coherente y espontaneo, al tiempo que manifestó frustración diciendo “no me van a entender, es muy difícil de entender”. El reporte añade que mostró reactividad emocional, o sea,  ojos llorosos y llanto, reflejando así un estado emocional congruente con lo expresado.

En el expediente, el Ministerio Público manifiesta que tiene una serie de elementos de peso entre ellos varias otras víctimas que también señalan al sacerdote.

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