REDACCIÓN.- Aunque hay ya cientos en todo el mundo, en la capital china de la innovación están los más dinámicos y posiblemente los más conocidos: los “makerspaces”, los templos del emprendimiento y la creatividad tecnológica que han llevado a Shenzhen a la primera línea de la moderna economía del conocimiento.

Estos espacios unen apoyo y asesoría de alta tecnología, conexiones con industrias y proveedores, acceso a capital riesgo, respaldo legal o distribuidores, talleres para construir prototipos e incluso programas de mentores o foros en los que los propios creadores discuten ideas o se apoyan entre sí.

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