La especialista también explicó que la elección del aceite no solo influye en el sabor de los alimentos, sino también en la absorción de nutrientes esenciales como las vitaminas A, D, E y K, presentes en frutas y vegetales. Por ello, el uso del aceite correcto en ensaladas puede potenciar los beneficios de una alimentación equilibrada.
Además, advirtió sobre los riesgos del consumo excesivo de aceites refinados o de semillas, que a pesar de ser económicos, pueden contener altos niveles de grasas trans o poliinsaturadas inestables, perjudiciales para el corazón y el metabolismo si se consumen de forma frecuente.
El aceite de oliva, según la nutricionista, es versátil y puede combinarse con vinagres, hierbas y especias para crear aderezos saludables y sabrosos sin necesidad de recurrir a salsas procesadas. Esto no solo mejora la calidad nutricional de los platos, sino que también permite disfrutar de sabores frescos y naturales.
Finalmente, recomendó moderar la cantidad de aceite utilizada en las preparaciones, ya que, aunque saludable, sigue siendo un alimento calórico. Una cucharada sopera suele ser suficiente para aliñar una ensalada de tamaño promedio, manteniendo el equilibrio entre sabor y control calórico.
La experta concluyó que incorporar aceites saludables en la dieta diaria, como el de oliva o aguacate, no solo contribuye a mantener un corazón fuerte y niveles adecuados de colesterol, sino que también mejora la digestión y potencia el bienestar general, convirtiéndose en un aliado clave para una alimentación consciente y balanceada.