Nueva York vive una de las mayores huelgas de personal de enfermería de su historia reciente, con alrededor de 15,000 profesionales de la salud que abandonaron sus puestos de trabajo tras no alcanzarse un acuerdo sobre el nuevo contrato laboral con los principales sistemas hospitalarios privados de la ciudad. El paro afecta directamente a los tres conglomerados hospitalarios más grandes, generando preocupación en medio de una alta circulación de virus respiratorios y una intensa temporada de gripe.
Las enfermeras reclaman condiciones laborales más seguras y dignas. Entre los puntos centrales se encuentran la mejor dotación de personal, para garantizar que cada paciente reciba atención adecuada; la protección de sus beneficios médicos, ante temores de recortes, y la implementación de medidas de seguridad laboral que reduzcan los episodios de violencia dentro de los centros asistenciales. “No podemos cuidar a los pacientes si no nos cuidan a nosotras”, expresó una de las manifestantes, Jennifer, al describir la realidad que enfrentan diariamente.
Ante la magnitud del paro, la gobernadora de Nueva York declaró estado de emergencia, con el objetivo de liberar recursos y permitir la contratación de personal temporal que supla las ausencias durante la huelga. El alcalde Eric Adams también se pronunció, manifestando su respaldo moral a las enfermeras y reconociendo que su aporte “no es negociable”, especialmente después del rol crucial desempeñado durante la pandemia, aunque pidió a ambas partes avanzar hacia un acuerdo.
El impacto sobre el sistema sanitario es inmediato. Se prevé el traslado de pacientes a otros centros, la cancelación de cirugías programadas y el desvío de ambulancias hacia hospitales no afectados por la huelga, lo que podría generar saturación y retrasos. La situación se agrava por el contexto epidemiológico actual, que ya mantenía presión sobre las salas de emergencia.
Mientras tanto, los piquetes se mantienen firmes. Las enfermeras aseguran que no levantarán la huelga hasta lograr un acuerdo que garantice condiciones que consideren justas y seguras, tanto para ellas como para los pacientes. Las negociaciones continúan abiertas, pero el conflicto ya marca un precedente en la historia laboral del sector salud en Nueva York.