Reza Pahlavi, hijo del último Sha de Irán, anunció su disposición a asumir un liderazgo de transición en el país tras la muerte del líder supremo Alí Jameneí, con el objetivo de abrir un proceso político que conduzca a elecciones libres.
A través de un mensaje publicado en la red social X, Pahlavi calificó de “ilegítimo” cualquier intento de designar un sucesor dentro de la actual estructura de poder en Teherán, asegurando que quien asuma el cargo carecería de legitimidad y sería cómplice del historial del régimen.
El opositor iraní propuso encabezar un gobierno de transición que convoque a un referéndum constitucional, como paso previo a la celebración de elecciones libres bajo supervisión internacional. Según explicó, dicho gobierno se disolvería una vez el pueblo iraní elija un liderazgo legítimo.
Pahlavi también hizo un llamado a miembros del ejército, las fuerzas de seguridad y la policía iraní a no respaldar lo que describió como un régimen fallido y a participar en un proceso que permita abrir una nueva etapa política en el país.