10 Oct 2026 · RD jablador.com
Política

Abinader envía sus condolencias a Panamá tras el temblor que sacudió la capital

La Casa Blanca de Santo Domingo no ha dejado pasar en silencio lo ocurrido al otro lado del istmo. En medio del pánico que se desató en la Ciudad de Panamá, donde el suelo tembló con fuerza suficiente para sacudir los cimientos de varios edificios emblemáticos, el Presidente Danilo Abinader ha tomado la palabra desde el Palacio Nacional. Su mensaje fue claro, directo y cargado de esa calidez que caracteriza al pueblo dominicano: la solidaridad es el único idioma que nos une cuando la tierra se mueve.

Caos en la antigua área bancaria

Según los reportes que han llegado a nuestras pantallas, el epicentro del miedo estuvo marcado por la antigua área bancaria de Panamá. No fueron edificios cualquiera; hablamos de estructuras que soportaron el crecimiento económico de la nación panameña, pero que hoy se ven obligadas a ser desalojadas preventivamente ante el riesgo inminente de colapso. La imagen de multitudes corriendo por las calles mientras el suelo se agita bajo sus pies es una escena que duele en cualquier rincón del mundo hispano.

Este tipo de eventos, tan trágicos como repentinos, nos recuerdan la fragilidad de nuestra convivencia con la naturaleza. En República Dominicana también hemos sentido estos golpes sismos, y sabemos exactamente cómo se siente ese miedo primal que nace en el estómago cuando el teléfono deja de sonar y solo queda el ruido del silencio antes del caos. El Presidente Abinader no solo ha enviado palabras; su gesto es una señal de que la comunidad caribeña está despierta y atenta a lo que le sucede a nuestros hermanos.

La reacción de las autoridades dominicanas refleja un principio fundamental: ante el dolor ajeno, no hay fronteras. Abinader se solidariza con toda la fuerza de su mandato, recordando que cuando Panamá llora, Santo Domingo también siente el lamento. Esta postura diplomática, tan humana como política, busca calmar los ánimos y ofrecer un respaldo moral inquebrantable a las familias panameñas que ahora viven en albergues temporales o refugios seguros mientras esperan noticias sobre sus seres queridos atrapados bajo escombros.

Es importante destacar que el temblor afectó con especial intensidad la zona financiera, lo cual pone de manifiesto los riesgos inherentes a la densidad urbana y la construcción en zonas sísmicas. Aunque no podemos inventar cifras sobre las víctimas o los daños exactos sin reportes oficiales precisos, lo que sí es innegable es la magnitud del desalojo preventivo ordenado en aquellas torres de cristal que hoy parecen frías ante el calor del sufrimiento humano.

En este momento histórico, donde la tecnología avanza pero la vulnerabilidad permanece, el liderazgo de Abinader demuestra que la verdadera diplomacia no se trata de discursos vacíos en foros internacionales, sino de acciones concretas que demuestran empatía. El mensaje enviado desde San Salvador a la Ciudad de Panamá es un recordatorio: estamos juntos. Mientras Panamá reconstruye y recupera su dignidad, el pueblo dominicano mantiene los ojos puestos en ellos, esperando con paciencia y oración que el sol vuelva a brillar sobre la Antilla sin temores.

La solidaridad trasciende las fronteras geográficas y políticas. Lo ocurrido en Panamá es nuestra preocupación colectiva. El Presidente Abinader ha colocado a su nación como un faro de apoyo, recordándonos que en el Caribe, aunque tengamos nuestras propias batallas internas y dificultades económicas, la mano de la amistad siempre se tiende al vecino cuando el cielo cae.

Este evento, lejos de ser solo una tragedia aislada, nos invita a reflexionar sobre cómo fortalecer nuestra resiliencia regional. Que la memoria de este temblor sirva para construir puentes más sólidos entre nuestros países, asegurando que la próxima vez que el suelo tiemble, sepamos apoyarnos mutuamente con la misma rapidez y eficacia que demostraron hoy las autoridades dominicanas en su gesto de condolencia.

Pieza editorial original inspirada en información reportada públicamente. Fuente de referencia: ver enlace.

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