La policía canta victoria, pero ¿quién paga la cuenta?
En las oficinas del Ministerio Público y en los despachos de la Policía Nacional, hoy reina la euforia. El general Ernesto Rodríguez García, director general de esta institución, no ha podido contener su alegría ante una noticia que a primera vista parece un alivio: muchos prófugos se han entregado voluntariamente. Entre ellos, hay nombres de casos viejos, algunos con órdenes de arresto desde 2012, otros desde 2014. Para el mando policial, esto es pura bendición: ‘trabajamos menos’, dicen, porque ya no tienen que buscar a nadie.
¿Un milagro o una estrategia?
Pero, si nos ponemos a pensar con claridad, como lo hace cualquier dominicano que vive en la calle y conoce el terreno, esta ‘oleada’ de entregas voluntarias huele raro. ¿De repente todos los criminales del país decidieron cambiar de vida? ¿O es posible que se hayan enterado de que la presión está subiendo y prefieren rendirse antes de ser capturados con una bala o un arresto domiciliario forzado?
El general Rodríguez García dijo que en los destacamentos les esperan ‘con los brazos abiertos’. Suena bonito, ¿verdad? Pero hay que ser realistas. Si tienes una orden de arresto desde 2014 y te rindes ahora, ¿qué pasa con las pruebas que se han acumulado años? ¿Qué pasa con los testigos que pueden haber cambiado de opinión o muerto? Y lo más importante: ¿esta entrega es sincera o solo para bajar el contador del ‘buzón de órdenes’?
El costo oculto de la euforia policial
En República Dominicana, sabemos muy bien que cuando la policía anuncia victorias fáciles, a veces se trata de limpiar estadísticas más que de resolver delitos graves. La gente está harta de ver cuerpos en la carretera, de escuchar historias de secuestros y de sentir que el sistema es lento o corrupto. Una campaña de ‘entrega voluntaria’ puede sonar como un gesto de paz, pero también puede ser una forma encubierta de decir: ‘hemos limpiado la lista, aunque no hayamos atrapado a los jefes del crimen organizado’.
Además, hay que preguntarse: ¿quiénes se entregan? A veces son los pequeños ladrones o los que tienen deudas con el estado, pero los grandes capos del narcotráfico siguen en libertad. Si la policía solo celebra cuando alguien se entrega y no cuando se detiene a un capo importante, entonces estamos viendo una estrategia de relaciones públicas más que una verdadera lucha contra el crimen.
¿Qué piensa el pueblo?
El ciudadano dominicano no quiere ver ‘brazos abiertos’ en la policía; quiere ver manos limpias y honestas. Queremos seguridad real, no estadísticas maquilladas para que el director general pueda dar una entrevista feliz. Si esta ola de entregas es genuina, muy bien, pero si es un truco para endulzar la imagen del sistema, entonces nos equivocamos de camino.
En resumen, celebramos cuando alguien se arrepiente y vuelve al camino correcto, pero también debemos estar atentos a qué hay detrás de estas ‘victorias’. La policía dice que trabaja menos porque hay menos búsquedas, pero nosotros decimos que el trabajo real aún está por hacerse. No dejemos que la euforia nos ciegue.
Pieza editorial original inspirada en información reportada públicamente. Fuente de referencia: ver enlace.
