La promesa de cuidar no se cumple
En medio del bullicio de las calles santafesinas y el ruido de los motores en Santiago, hay un silencio ensordecedor: es el de las familias que lloran por falta de quien abrace a sus seres queridos. El editorial de Listín Diario lo dijo con toda la crudeza que merece este país: “Aquí falta gente para cuidar gente”. Y no es una exageración periodística, es la realidad diaria en hogares dominicanos donde los abuelos cuidan a los nietos sin salario, mientras los adultos jóvenes luchan por salir del barrio y el Estado deja de lado a las personas con discapacidad.
Una deuda histórica que sangra
Tres grupos piden ayuda desesperadamente: los niños en situación de riesgo, las personas con discapacidad y los adultos mayores. En RD, la palabra “cuidado” se ha convertido en un lujo inaccesible para millones. Mientras el turismo nos llena de dólares y el café nos da fama mundial, nuestra población más vulnerable sigue al margen del sistema. Las casas hogar abarrotadas como galpones o las calles donde juegan niños sin padres son la mejor prueba de que esta asignatura pendiente nunca se ha entregado a calificación.
- Los adultos mayores viven con miedo a caer, sin redes de apoyo ni pensiones dignas.
- Las personas con discapacidad enfrentan una barrera invisible que el Estado no rompe.
- Los niños en situación de riesgo son los primeros en ser olvidados en las políticas públicas.
No basta con promesas de campaña o declaraciones en redes sociales. Necesitamos manos y corazones que sepan escuchar, pero sobre todo, necesitamos una política de Estado real que priorice la dignidad humana por encima del lucro o el olvido. Cuidar a los vulnerables no es caridad, es justicia social básica.
Pieza editorial original inspirada en información reportada públicamente. Fuente de referencia: ver enlace.