Santo Domingo — Mientras los grandes partidos dominicanos, como el PRM, PLD y PRM, dominan la agenda política y concentran la atención del electorado, más de 30 partidos minoritarios operan en un segundo plano, con escasa actividad fuera de los periodos de campaña. Según un recorrido realizado por distintos locales partidarios, muchas de estas organizaciones mantienen cerradas sus sedes o apenas cuentan con un equipo reducido, en contraste con su presencia durante los procesos electorales.
Partidos históricos como el PRD o el Partido Reformista Social Cristiano, que alguna vez fueron movilizadores de masas y controlaron poderes del Estado, hoy muestran sedes con poco mantenimiento y pocas actividades regulares. En algunos casos, solo una veintena de personas trabajan en la infraestructura, y las reuniones se concentran en la planificación de alianzas o campañas electorales, dejando ausente su participación en el debate nacional sobre problemas sociales y económicos.
Expertos como el politólogo Fredy Ángel Castro señalan que la falta de acciones concretas de estos partidos minoritarios refleja una desconexión con la sociedad y los intereses nacionales. Según Castro, su activismo se limita al último año previo a elecciones, centrado en pactos con partidos mayoritarios y financiamiento mínimo, lo que provoca que el electorado les dé la espalda progresivamente.
Además, muchos de estos partidos no cumplen con funciones constitucionales como educar para la democracia o fomentar la institucionalidad. La ausencia de democracia interna, sumada a la concentración del poder en líderes o familias, limita su relevancia en el escenario político, convirtiéndolos en franquicias que solo adquieren protagonismo durante campañas y negociaciones electorales.