Santo Domingo, RD. En un movimiento que ha destapado la olla en las calles y redes sociales, el equipo de gobierno de Luis Abinader se ha puesto de pie para defender uno de los puntos más polémicos de la propuesta legislativa: el cúmulo de penas. El Mandatario, con la misma energía que usa para cerrar negocios en Punta Cana o manejar un pleito en San Pedro de Macorís, lanzó una defensa frontal a esta reforma, argumentando que las sanciones más duras son el único escudo real contra los sectores reincidentes.
¿Por qué endurecer la ley?
Según se ha reportado directamente por el propio primer al mando, la lógica detrás de esta medida no es castigar sin razón, sino crear un freno de mano efectivo. La idea es clara: si a quien vuelve a tocar la ley le espera una paliza mayor en su libertad o patrimonio, quizás piense dos veces antes de cruzar el umbral del crimen. Mayores penas, dijo Abinader, son una disuasión necesaria para que nadie incurra en nueva criminalidad.
No obstante, la reacción popular no ha sido unánime. Desde los barrios hasta las élites empresariales de Piantini y Los Alcarrizos, se debate si este cambio realmente protegerá a la familia dominicana o si simplemente endurece el sistema judicial sin tocar las causas profundas del delito. Mientras tanto, el debate en la Cámara de Diputados continúa con el calor de un domingo de feria.
*Pieza editorial inspirada en noticias recientes. Fuente original: Listín Diario.
