La periodista Altagracia Salazar reflexionó sobre el trágico caso de Brianna, señalando que su muerte se convierte en “otra estadística del abuso” en República Dominicana, en un contexto de crecientes hechos de violencia contra mujeres y niñas.
En su comentario, Salazar lamentó que este tipo de sucesos revelen no solo el drama personal de cada víctima, sino también las fallas estructurales del sistema de protección que, en muchos casos, no logra prevenir desenlaces fatales pese a señales de alerta.
Crítica a la normalización de la violencia
La comunicadora advirtió que la violencia de género se ha ido normalizando en la sociedad, y que muchos entornos familiares y comunitarios tienden a minimizar signos de control, amenazas o agresiones previas.
Subrayó la necesidad de que la población no ignore las señales de peligro en relaciones violentas y que las víctimas encuentren apoyo real antes de que sea demasiado tarde.
Salazar cuestionó la respuesta de las autoridades, señalando la ausencia de políticas públicas efectivas y sostenidas para la prevención de la violencia de género, así como de programas de educación que transformen patrones culturales machistas. En ese sentido, sostuvo que la violencia no es solo un hecho policial, sino un problema social, educativo y estructural que requiere voluntad política y recursos.
Reclamo a las instituciones de justicia
La periodista también criticó la eficiencia del Ministerio Público y la Policía Nacional en el seguimiento de denuncias previas realizadas por mujeres en situación de riesgo, señalando que muchas víctimas no reciben protección oportuna.
Afirmó que la falta de seguimiento y de respuesta rápida contribuye a que casos como el de Brianna terminen en tragedias que, luego, simplemente se suman a las estadísticas.
Salazar concluyó con un llamado a la ciudadanía para exigir justicia y protección no solo por Brianna, sino por todas las mujeres que viven bajo amenaza.
Sostuvo que República Dominicana necesita un cambio estructural y cultural que garantice la seguridad y dignidad de niñas y mujeres, acompañado de instituciones que funcionen y una sociedad que no tolere el abuso.