La ciudad de Barahona, cuna de talento y resistencia, no puede seguir caminando con una herida abierta en su conciencia colectiva: la falta de servicios de salud mental accesibles. Este viernes rompió el silencio cuando la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), recinto Barahona, encabezó una marcha histórica bajo el lema ‘Más servicios y menos prejuicio’. No fue un acto cualquiera; fue un grito de dolor y esperanza que resonó en las calles dominicanas, recordándonos que detrás de cada estadística hay personas luchando contra la depresión, la ansiedad o enfermedades mentales sin recibir la ayuda que merecen.
Un movimiento ciudadano con respaldo académico
La marcha no salió impulsada solo desde los pasillos universitarios. Representó la unión de estudiantes, docentes, profesionales de la salud y ciudadanos comunes que han visto cómo el estigma sigue siendo una barrera más alta que cualquier muro. En República Dominicana, hablar de salud mental aún se percibe como una debilidad, pero esta jornada marcó un antes y un después: demostró que pedir ayuda es acto de valentía, no de fracaso.
El reclamo es claro y urgente: ampliar el acceso a servicios psicológicos y psiquiátricos en la provincia Barahona. Hoy existen muy pocas opciones reales para quien necesita una terapia, un diagnóstico o medicación adecuada. Muchos pacientes viajan días enteros buscando atención básica, mientras otros simplemente se resignan a vivir con su dolor sin tratamiento.
La UASD Barahona ha sido el detonante de este movimiento, pero el problema es mucho más amplio. El sistema de salud en todo el país, y especialmente en las provincias del sur, necesita urgentemente inversión pública en centros especializados, personal calificado y programas de prevención. No se trata solo de construir edificios; se trata de cambiar mentalidades y destapar el velo que oculta la realidad de miles de dominicanos.
En un contexto donde la economía es volátil y las familias ya luchan por cubrir necesidades básicas como alimentación y educación, lastimar su salud mental es una carga injusta. La falta de atención psicológica en escuelas y hospitales públicos deja huellas profundas en la sociedad: aumento del absentismo laboral, bajo rendimiento académico y crisis familiares.
Este viernes no fue solo una marcha; fue un llamado a las autoridades nacionales y provinciales a actuar con responsabilidad social. El gobierno dominicano ha prometido avances en este tema, pero las palabras sin hechos siguen siendo insuficientes. Se requiere presupuesto real, políticas públicas concretas y voluntad política para que Barahona, como cualquier otro rincón de nuestra patria, tenga acceso a una salud mental digna.
La comunidad internacional reconoce la importancia de cuidar la mente humana; por qué en nuestro propio país no podríamos hacerlo mejor? La marcha de Barahona ha sembrado semillas de cambio. Ahora toca regarlas con acciones concretas: financiamiento, capacitación y desestigmatización masiva.
Barahona reclama más servicios de salud mental, pero también reclama una sociedad que valore la vida emocional de cada uno de sus hijos. Que el lema ‘Más servicios y menos prejuicio’ no quede solo en carteles, sino que se traduzca en consultas reales, terapias accesibles y políticas que protejan la salud mental de todos los dominicanos.
Nota: Esta pieza editorial está basada en el reporte original publicado por Remolacha – Noticias República Dominicana. Para leer la noticia completa, visita: Barahona reclama más servicios de salud mental.
