El silencio de la paliza no es amor
En nuestras calles, en los barrios populares de Santiago y en las casas del pueblo, existe un mito arraigado que ha pasado por generaciones como si fuera ley: el castigo físico es educación. Dicen que ‘con palo se arregla’, que el niño respeta al que le da susto o que la disciplina dura forja carácter. Pero los datos nos gritan a todos, y no en voz baja, que esa creencia está matando a nuestros hijos.
El informe reciente de Unicef, titulado ‘Estudio sobre los determinantes asociados al castigo físico y la violencia sicológica contra niñas, niños y adolescentes en el hogar en República Dominicana’, nos entrega una cifra que nos corta el aire: más de la mitad de los menores de nuestro país han sufrido alguna forma de violencia durante su crianza. No hablamos de excepciones ni de casos aislados; hablamos de la mayoría.
La vergüenza de ser dominicanos
Imaginen un momento en el que el orgullo de ser dominicanos se vuelve una fuente de dolor. Cuando los niños son golpeados por sus propios padres, o cuando reciben gritos y tratos humillantes, no solo es un problema del hogar; es un problema nacional que nos descalifica ante el mundo entero.
El estudio busca promover el debate en la sociedad sobre la necesidad de erradicar dichas prácticas. ¿Por qué? Porque detrás de cada estadística hay una cara, una historia de miedo y dolor. Los determinantes asociados a este maltrato no son simples excusas; son patrones de conducta que necesitan romperse ahora mismo.
- El castigo físico deja cicatrices físicas que se ven, pero también deja heridas profundas en la mente del niño.
- La violencia psicológica, ese silencio de gritos y menosprecios, es tan dañina como una paliza directa.
- Erradicar estas prácticas no es solo un deber moral, es una obligación legal y humanitaria que todo dominicano debe asumir.
¿Acaso queremos criar a la próxima generación con miedo en el corazón? ¿O queremos niños que crezcan libres de traumas, capaces de amar y ser amados sin la sombra del miedo que deja el castigo físico?
Este informe no es solo una noticia; es una llamada de atención. Es un recordatorio de que tenemos mucho trabajo por hacer en nuestros hogares y en nuestras comunidades. La violencia contra la niñez no tiene lugar en ninguna parte, y menos aún en el corazón de nuestra República Dominicana.
Pieza editorial original inspirada en información reportada públicamente. Fuente de referencia: ver enlace.
