El dolor en Santo Domingo Este no tiene nombre propio, pero para las familias del sector Mendoza, este lunes lo llevamos tatuado en el corazón. Randy Omar Borges y Omar Randy Borges, dos mellizos de apenas 16 años que estaban a punto de cumplir un año más de vida, dejaron de existir de forma brutal y trágica este miércoles por la mañana. Lo que debería ser una jornada de alegría, preparada para un sábado lleno de sorpresas, se convirtió en una pesadilla de sangre y balas.
Una casa llena de angustia
Sus familiares no han encontrado palabras suficientes para describir la escena que se vivió alrededor de las siete de la mañana. Según Gleny Jiménez, abuela paterna de los jóvenes, todo ocurrió dentro de la vivienda donde residían, en la calle Araujo. Lo que comenzó como una rutina familiar terminó con el sonido ensordecedor de múltiples disparos que sacudieron la tranquilidad del barrio.
«Ellos llegaron (los policías) y…», fue la frase cortada por el horror que dejó Gleny Jiménez, quien no pudo contener sus lágrimas al relatar los hechos. No hubo aviso previo, ni orden judicial visible en ese momento crítico; solo llegó una patrulla y comenzó el tiroteo contra dos adolescentes inocentes.
La comunidad del sector Mendoza ha quedado paralizada por este suceso. En un país donde la seguridad es un tema de debate constante, ver cómo fuerzas del orden actúan con tal violencia contra menores de edad rompe cualquier norma ética aceptada. Estos no eran delincuentes armados hasta los dientes; eran mellizos que soñaban con el futuro.
La justicia y la verdad
Frente a estos hechos, la pregunta que se repite en cada boca es: ¿qué autorizó tal disparo? La abuela Jiménez ha denunciado que los agentes abatieron a los jóvenes sin darles oportunidad de rendirse ni explicar su presencia. En muchos casos, la desproporción entre el delito y la respuesta policial es lo que nos convierte en una sociedad llena de lamentos.
Este caso no es aislado; refleja un sistema policíaco que parece haber perdido el control o la razón. Los parientes de los mellizos piden justicia inmediata, investigaciones transparentes y, sobre todo, que se detenga la impunidad que rodea a quienes deciden tomar vidas como si fueran objetos descartables.
La ciudadanía dominicana merece respuestas claras: ¿dónde están los mandos policiales? ¿Por qué no hubo supervisión en aquel momento? Mientras tanto, las familias de Randy y Omar siguen esperando justicia, mientras el país entero mira con horror cómo se repiten tragedias como esta. No olvidaremos a estos dos gemelos que nunca tuvieron la oportunidad de vivir su cumpleaños número 17.
Esperamos que las autoridades tomen cartas en el asunto antes de que más vidas inocentes sean sacrificadas bajo el pretexto de la seguridad. La verdad no puede esperar, y menos aún cuando se trata de jóvenes que solo querían cumplir un año más de vida.
Pieza editorial original inspirada en información reportada públicamente. Fuente de referencia: ver enlace.
